En la obra Germina se desarrolla el concepto de metamorfosis: una semilla se convierte en flor,
una oruga se convierte en mariposa y una niña se convierte en adolescente. Nacer y crecer como
partes del ciclo natural de la vida.
La obra tiene una puesta en escena abundante en colores, donde el trabajo corporal y sonoro
constituyen el principal dispositivo para recrear atmósferas, espacios, personajes y sensaciones,
desarrollando un trabajo coreográfico en la composición de cuerpos y objetos. El público objetivo
es la primera infancia, sin embargo, el rico universo visual y sonoro, está pensado para que pueda
ser disfrutada por público de todas las edades, promoviendo de manera transversal, la
estimulación sensorial.
Recomendado desde los 2 hasta los 7 años
Duración 60 minutos
Lista Cero es un musical original ambientado en la etapa escolar, donde el bullying, rumores y la indiferencia han comenzado a afectar la convivencia entre los estudiantes. La historia sigue a Jonás, un alumno creativo que, cansado de las burlas y del clima de tensión que domina el colegio, decide formar junto a sus amigos una nueva lista para las elecciones del Centro de Alumnos.
A través de canciones originales de estilo pop-rock contemporáneo, interpretaciones corales y una puesta en escena dinámica, el montaje propone una experiencia escénica cercana, energética y emotiva. Con una narrativa que combina humor, emoción y reflexión, la obra busca invitar a audiencias jóvenes y familiares a cuestionar la cultura del conflicto y a reconocer el valor de la empatía, la colaboración y el liderazgo ético como herramientas para construir comunidades más humanas.
Hay obras que trascienden el tiempo. El Prestamista, del dramaturgo chileno Fernando Josseau, es una de ellas. Escrita en los años cincuenta, ganadora del Premio Municipal de Literatura de Santiago en 1956 y representada en más de 57 países, esta pieza regresa a los escenarios nacionales en una versión que promete ser tan inquietante como memorable.
Un prestamista ha muerto. Tres sospechosos son citados a declarar: un panadero, un marqués, un financista. Tres hombres atrapados bajo el implacable interrogatorio de un inspector que no da tregua, que escarba, que desnuda. Tres almas que esconden más de lo que confiesan. Y un solo actor que los habita a todos.
Roberto Farías asume el desafío de dar vida a estos tres personajes en un monólogo de alta intensidad, bajo la dirección de Álvaro Viguera. En escena no hay lugar para esconderse: solo la palabra, el cuerpo y la verdad —o la mentira—de cada uno.
Porque la pregunta que recorre toda la obra no es únicamente ¿quién mató al prestamista? Es algo más incómodo ¿de qué somos capaces cuando nadie nos está mirando... o cuando todos lo están haciendo?